Escrito el 30 de Junio de 2003
SIEMPRE ES UN BUEN MOMENTO PARA ORAR
Para elevar tu productividad requieres una inyección de actitud productiva para que generes tu energía productiva y emprendas acciones productivas fundamentadas en el uso apropiado de una metodología de trabajo, aunque curiosamente algunas personas “sufren” y no se “someten” a metodología alguna aún reconociendo que eso les beneficiaría. La verdad es que cuando encuentro personas así, generalmente busco la forma de venderles una buena idea de efectividad, diciéndoles algo como “O soportas la disciplina y trabajas metódicamente o sufres el remordimiento por lo que dejes de hacer y los resultados que obtengas” con frases como esta causo impacto y motivo a las personas a lanzarse en esta aventura llamada productividad.
Y estos días recordé algo que años atrás en la universidad y con seguridad desde el colegio escuché, se trata del método científico, que por supuesto es algo así como una secuencia de pasos para obtener un resultado, pues bien, con sana emulación encontré el método ideal para aquellas personas que lo han intentado todo sin obtener el resultado deseado: mi consejo es ORAR.
¿ORAR? Sí, eso, ORAR, en todo el sentido de la palabra acercarse a Dios, dialogar con Él, actuar con base en valores humanos, valores espirituales, obviamente recordando que “A Dios rogando y con el mazo dando” es así como ORAR se constituye también en una metodología funcional para elevar tus proyectos del plan a la acción, no sin antes mencionar que tal vez es la satisfacción de sentirse productivo y porque no diferente del común, el principal motivador para ser productivo.
Veamos entonces los cuatro pasos del método ORAR:
OBSERVAR. Revisión activa y permanente de tus acciones, omisiones y resultados para que puedas emprender un camino de aprendizaje y crecimiento.
RAZONAR. En realidad son dos en uno Aclarar y Direccionar para que definas en que te quieres enfocar, que premios esperas recibir y que precio estas dispuesto a pagar y así podrás dirigirte hacia lo que buscas, deseas, necesitas o simplemente con lo que te conformarás (a veces pasa) con el comúnmente llamado costo - beneficio.
ACTUAR. Para vencer o cambiar la inercia de tus hábitos requieres ¡ACCIÓN! Al igual que el director de una película cuando tiene todo dispuesto (libreto, actores, técnicos, escenario, vestuario, equipos, maquillaje,...) requiere dar una instrucción: Luces, Cámara y ACCIÓN, sin la cual su sueño no se haría realidad y su guión no pasaría al cine.
RESOLVER. No dejes inconclusas tus actividades, no dejes ciclos abiertos, no postergues, no evadas, no olvides, no excuses, con la serenidad que te brinda el ORAR encuentra también la capacidad para clarificar tus metas y visualizar tus objetivos.
Por ahora, no me extenderé en el tema y sé que aún falta todo por desarrollar en cada uno de estos cuatro pasos, si eres de las personas que se sienten cómodas siendo productivas (He encontrado que algunas no) te invito a leer alguno de nuestros libros que los encontrarás en esta página www.vigorempresarial.com y si deseas elevar aún más la productividad de tu empresa y de tu equipo de trabajo puedes contactarme.